sábado, 11 de enero de 2014

El perro negro.



Ayer vi un video en que se hablaba de un perro negro que puede llegar a atormentarnos y, al que si no somos capaces de dominar, nos destruye.
Yo, desde hace tiempo, tengo a mi lado ese perro negro.
Un perro que, no sólo pone de manifiesto mis torpezas, sino que las acrecienta sin que yo me sienta capaz de… ¿minimizarlas como realmente se merecen?..., sí, exactamente eso.
Hoy, por ejemplo, he sido muy torpe y, lo que hice, lleva atormentándome todo el día y, lo que es peor, sé que me atormentará durante bastante tiempo porque sé que soy incapaz de controlar al perro.
Es posible que esa torpeza sea una nimiedad pero, para mí, representa lo incapaz que puedo llegar a ser en muchísimas ocasiones.
Y ahí está, el jodido perro mirándome desde su inmensa altura y diciéndome con esa sonrisa burlona y mirada de superioridad lo calamidad que soy.
Lo intento, vaya si lo intento…
Intento ser superior a esa basura de perro.
Intento que no me domine.
Intento superarlo…
Pero…, mierda, no lo consigo y por mucho que intente maquillarme para la actuación diaria, él está ahí, el protagonista, el ser superior a mí, el perro.

Julia.

No hay comentarios: