domingo, 23 de noviembre de 2014

"El Capitán Araña".



El otro día mi hijo me hizo recordar una frase que, muy a menudo, decía mi padre. 
Habíamos hablado de coger las últimas vacaciones a la vez, ya sabéis, para hacer algunas cosillas en la casa, las cuadramos y, al fin, pudimos cogerlas en la misma fecha.
Pero el pobre tenía trabajo en su casa para dar y tomar porque se habían metido en arreglarla tirando tabiques, cambiando el suelo, cerrando la terraza y teniendo que hacerlo todo él y su pareja con la ayuda inestimable del padre de su pareja y la de familiares que conocían el tema ya que, la persona a la que contrataron para hacerlo era un auténtico “manta” que lo poco que hizo lo hizo tan mal que tuvieron que quitarlo y empezar de nuevo.
A pesar de todos los problemas, cabreos y trabajos va y me dice: Jolín mamá, he hecho como el “Capitán Araña”…, y te he dejado tirada.
Pobre, como iba a tenérselo en cuenta, con lo que tenían en casa era más que suficiente no sólo para esa semana si no para bastante mas tiempo. No podía enfadarme, al contrario, tendría que haberme enfadado conmigo misma por no haber podido echarles una mano pero…, ¿sé algo de albañilería, pintura y colocación de suelos…? Y, sobre todo, ¿sería una ayuda o un estorbo…?
En fin que, de todas formas, una semanita de vacaciones siempre viene bien…, menos para mi hijo que se la ha pasado currando de lo lindo, aunque, a decir verdad, ahora, él y su pareja, están felices porque la casa está quedando como ellos la han soñado.

Julia.

domingo, 16 de noviembre de 2014

De vuelta al trabajo.


Se acabaron las minivacaciones, mañana de vuelta al trabajo. 
No me importa volver, es más, hasta me apetece…, (madre mía, en otro tiempo no hubiera dicho eso ni de broma). 
Lo que peor llevo es el tener que levantarme a las 06:15, pero en fin, no queda más remedio que hacerlo, así que, a conformarse que eso es lo que hay.


Julia.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Flores.


Una de las cosas que nos levanta el ánimo son las flores. 
El otro día me regalaron un ramo y, con toda sinceridad, no me lo esperaba. 
Quizá por eso, porque no me lo esperaba, me hizo más ilusión.
Y es que hay cosas, pequeños detalles, que nos alegran la vida.



Julia.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Mientras pienso, sigo pensando...



La mayoría de las veces las ilusiones son como los dibujos que hacemos en la arena.
Si los hacemos cerca de la orilla, es seguro que duren lo que tarde en subir la marea.
Si los hacemos en medio de la playa es seguro que duren lo que tarde alguien en pisotearlos mientras juega alegremente.
Si los hacemos cerca de las rocas, estarán en un lugar duro e inhóspito pero, seguramente, durarán bastante más.

Julia.

domingo, 9 de noviembre de 2014

El poder de la imaginación.



El otro día tuve que salir por la tarde. No es que me guste mucho hacerlo salvo por “necesidades del servicio”, vale, es broma, pero la verdad es que salí sobre las 19:00 aproximadamente. A esas horas ya es de noche debido al puñetero cambio de horario del que todavía no me conseguido saber que beneficio nos aporta pero bueno, esa es otra historia.
En mi barrio aún quedan viviendas en pisos bajos y, en una de ellas, lógicamente, tenían las luces encendidas pero también tenían las persianas subidas y no habían echado las cortinas.
No pude remediarlo y, al pasar junto a ella no pude por menos de echar una ojeada, ya se sabe, la típica curiosidad.
Y allí estaba, un matrimonio de avanzada edad sentados junto a la ventana alrededor de una mesa. Él estaba leyendo y, ella, cosía una prenda sentada frente a él.
Lógicamente no miré más, seguí mi camino porque no es educado quedarse mirando por la ventana de nadie pero no pude evitar que mi imaginación volara y montará una historia sobre ellos.
Imaginé que estaban sentados alrededor de una mesa camilla bajo la cual tenían uno de esos braseros antiguos que calentaban las piernas que se introducían debajo de las faldas de la mesa.
No me había fijado bien en ellos pero mientras seguía mi camino imaginé al hombre con unas gafas caídas sobre la nariz mientras leía la prensa del día y, a la mujer, cosiendo prendas que tenía pendientes de arreglar en un pequeño cesto.
También imaginé que él dejaba por un momento la lectura y miraba a la mujer con ojos cansados pero llenos de amor mientras ella, al notar la mirada de él, levantaba la vista de la costura y le correspondía de igual manera.
Seguí mi camino y pensé que: Ojalá mi imaginación fuera realidad. Y es que, las cosas hermosas, aunque sean imaginarias, deberían convertirse en realidad.

Julia.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Seguir en el juego.



Desde hace un tiempo demasiadas cosas han cambiado en mi vida.
Quizá para las personas a las que les guste los cambios esto les parezca una bendición aunque, de corazón, pienso que no todos hubieran sido de su gusto.
Pero a mí, los cambios no me agradan demasiado, me producen cierta desazón y bastante inquietud, en definitiva que me siento incómoda cuando mi existencia da demasiados giros pero, cuando la vida se empeña en cambiar las cosas de forma inevitable, no nos queda otra que seguir adelante y tratar de conformarnos con lo que hay y pensar “vale, es una putada pero, podría haber sido peor” y es que, así es, la vida podría haber decidido tomar  otro rumbo y abandonar la partida.
No sé si he tenido suerte o no pero…, aún seguimos jugando.

Julia.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Un dos tres.



Un dos tres. Un dos tres.
Un dos tres. Un dos tres…

Sigue el ritmo, no lo pierdas,
mientras cuentas ya no piensas.

Un dos tres. Un dos tres.
Un dos tres. Un dos tres…

Hoy, Noviembre siete, sueña,
llora el alma, duele, pesa.

Un.
Dos.
Tres…

Sigues el ritmo…
Ya no piensas…

…Ya no piensas…

Julia.

domingo, 2 de noviembre de 2014

En un rincón del alma.



En un rincón del alma
se aburre aquél poema…

En un rincón del alma
también guardo el fracaso
que el tiempo me brindo,
lo condeno en silencio
a buscar un consuelo
para mi corazón…

Este es mi rincón. Me gusta, me gusta porque en él me siento realmente “YO”.
No sé, es posible que sea porque aquí, ahora, nadie está y, si está, nadie se hace presente.
Aquí siento que puedo volar, que puedo expresar, como si de otra persona se tratase, lo que pienso, siento, necesito, descubro, deshecho, olvido...
Aquí, en primera o tercera persona desabrocho mi alma sin que nadie, ni siquiera yo, sea capaz de descubrir qué es la realidad, mi realidad y qué es la ficción, mi ficción…
¿Qué es lo que siento?.
¿Qué es lo que imagino que mi personaje siente?.
¿Qué es?...
Todo y a la vez nada.
Julia.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Un adiós.


Esta semana ha sido dura, difícil, complicada, en resumen, ha sido una semana de esas que no se olvidan fácilmente. 
Un compañero nos ha dejado. Nos ha dejado allí, en el trabajo, sentado en su mesa, en silencio… 
Junto a la desesperación de otro compañero y la mía propia, las dos únicas personas que en esos momentos nos encontrábamos allí, se unió la de otras dos compañeras que llegaron un poco más tarde. 
Hacíamos todo lo que sabíamos, lo que nos iban diciendo por teléfono, lo que buenamente podíamos con la esperanza de que, cuando llegara la atención de emergencias, todo quedara en su susto, en unos terribles instantes de angustia y sufrimiento y que las cosas volverían a ser como antes. 
Pero no fue así, nada pudieron hacer y nuestro compañero, esa persona alegre, entusiasta, llena de vida, esa persona que siempre tenía una palabra amable para todos, un chascarrillo cuando las cosas se ponían feas, nos dejó para siempre. 
No trabajamos mucho tiempo juntos pero, ese tiempo que compartimos fue suficiente para decirte, de todo corazón, que fue un honor y un placer el haber trabajado contigo. 
Hasta siempre mi buen compañero.

Julia.