domingo, 29 de marzo de 2015

Domingo de Ramos



Recuerdo que en esta fecha, cuando yo era pequeña decíamos la cantinela “Domingo de Ramos, el que no estrena nada no tiene manos”.
Cuando crecemos nos damos cuenta de la gran tontería que era pero, cuando éramos pequeños, el no estrenar nada ese día era todo un problema.
Si ese día alguien decía que estrenaba ropa interior, sabíamos que la mayoría de las veces no era verdad porque, por supuesto, nadie enseñaba su ropa interior aunque también podía serlo porque eso era algo barato y necesario.
Recuerdo un año en el que ese Domingo yo no tenía nada que estrenar, hasta tenía ropa interior suficiente y como estábamos en la edad del estirón tampoco se compraba demasiada porque la dejábamos pequeña, así que ni eso iba a estrenar.
Yo estaba disgustada pero mi madre me dijo que las cosas no estaba muy boyantes y que por eso no tenía ropa nueva para ese día pero que no me hacía falta estrenar nada para tener unas manos dispuestas a realizar trabajos interesantes, dispuestas para coser, bordar, pintar, escribir pero, sobre todo, dispuestas para ser útiles y ayudar a los demás, porque lo realmente importante era tener una cabeza capaz de saber dirigir esas manos.
En ese momento me di cuenta que no hacía falta mentir sobre lo que estrenábamos o no, que yo, con y sin cosas nuevas, tendría mis manos, unas manos a las que si mi cabeza era capaz de dirigir bien, serían importantes para mi futuro.
Gracias mamá porque a pesar de tus limitaciones siempre intentaste explicarme las cosas de una  forma coherente y razonada, salvo por lo de los ratones…, pero esa es otra historia…

Julia.

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