sábado, 30 de mayo de 2015

Por no faltar a la cita.



Hoy no tengo muchas ganas de escribir. Estoy un poco “Plof” pero bueno, me había puesto de tarea el estar aquí cada día y no podía fallarme de nuevo.
Buenas noches y felices sueños (aunque, la verdad, no sé si realmente alguien recogerá mis buenos deseos…).

Julia.

viernes, 29 de mayo de 2015

Gracias.

Mi querido San Judas Tadeo.
Aunque de sobra conoces como pienso, como siento, ya que cada vez que me dirijo a ti es lo primero que te digo, de nuevo me has ayudado y me has concedido lo que tan insistentemente te pedí.
Pero ¿sabes?, estoy enfadada, mejor dicho, estoy muy cabreada y no porque tú me hayas fallado si no porque he sido yo la que he fallado ya que, además de mi petición principal, tenía que haberte pedido otras pequeñitas de acompañamiento.
Tenía que haberte pedido tranquilidad, buena memoria y, porqué no, un poquito de sensatez por parte de la otra persona pero, ya ves, no lo hice y lo que podía haber sido algo genial, se ha convertido, al menos para mí, en un cabreo de tres pares, en algo que ha hecho que decida que estoy más guapa callada y que en boca cerrada no entran moscas.
Gracias mi querido Santo, gracias y, por favor, la próxima vez que vaya a pedirte algo recuérdame que medite si tengo que pedirte algún aliño para ese algo.

Julia.

jueves, 28 de mayo de 2015

Lo necesitaba.



Hoy he vuelto a casa muy cansada, agotada, hemos tenido mucho trabajo y eso me ha venido muy pero que muy bien.
Necesitaba mantenerme ocupada toda la mañana para que mi mente se concentrara en el trabajo y así no echara nada de menos.
Ahora estoy bien, relajada y un pelín “perezosa”.
Bueno, mañana será otro día.

Julia.

miércoles, 27 de mayo de 2015

El final del túnel.



Desde hace un tiempo estamos en tensión, no dormimos bien, no descansamos, nos encontramos agobiados, angustiados, por algo que, aunque por nuestra parte hemos puesto todos los medios de los que disponíamos para que se solucionara lo más rápidamente posible, nos sentíamos impotentes porque no se solucionaba, no podíamos hacer nada más que lo que estábamos haciendo y no veíamos que diera ningún fruto.
Por fin, hoy, hemos empezado a ver la salida del túnel. No es que ya esté todo solucionado pero al menos sí se ha quitado gran parte del peligro y estamos seguros que pronto las cosas se solucionaran definitivamente.
Creo que esta noche podré dormir bien, dormiremos bien…

Julia.

martes, 26 de mayo de 2015

Imposible.



Esta mañana cuando ha sonado el despertador tenía la sensación de que acababa de acostarme, que no había dormido nada y, por supuesto, que no había descansado
Era imposible, no podía ni quería abrir los ojos y el repetitivo sonido del puñetero despertador era como un martirio chino.
Lo apagué definitivamente y me arrebujé entre las sábanas con la intención de no levantarme hasta las mil y monas.
Mi mente y mi cuerpo habían decidido no moverse, habían decidido que me quedara quieta y calentita en la cama y la verdad es que eso era lo único que me apetecía hacer.
Pero una pequeña vocecita dentro de mi cabeza empezó a darme la lata y a martillearme con una insistente cantinela:

No empieces como siempre Julia, te tienes que levantar, así no vas a conseguir nada, al contrario, venga, levántate y ponte en marcha, venga, ¡qué es para hoy!...

Tan insistente, pesada y machacona era la cantinela que no me quedó mas remedio que hacerle caso porque, en el fondo, tenía que reconocer que estaba en lo cierto y que me tenía que levantar.
Así que haciendo de tripas corazón me puse en pie y…, delante de nuevo.
Seguramente mañana tenga la misma lucha pero espero volver a ganar esa batalla para poder vencer en esta guerra.

Julia.

lunes, 25 de mayo de 2015

¡Por fin!



Después de dos años y ocho meses hace unos días me han dado el alta, un alta condicionada a que las cosas vayan bien y sea capaz de pasar la “prueba de fuego”.
Desde el primer momento he estado arropada, protegida, comprendida y apoyada por mis hijos. Siempre han estado ahí incluso me han reñido cuando han considerado que era lo que necesitaba para salir del bache.
Durante este tiempo me he dado cuenta de con quién podía contar, de quién estaba siempre ahí y quien “escurría el bulto” intentando dar la impresión de que “estaba”.
Ha sido una etapa de descubrimiento agradables, menos agradables y…, bueno, lo otro pero creo que en el fondo ha sido una etapa muy interesante porque me ha enseñado esas cosas que sólo se aprenden a base de “golpes”.
Cuando el año pasado me incorporé a mi nuevo trabajo estaba muy asustada, no sabía a lo que me enfrentaba y, además, mi sueño de siempre fue terminar mi vida laboral allí donde prácticamente la inicié pero, por desgracia no podía volver ya que el haberlo hecho hubiera supuesto volver atrás pues el problema, los problemas, estaban allí por eso mi decisión y el empujón que me dieron para que la tomara fue cambiar de lugar de trabajo.
Como decía cuando me incorporé tenía miedo, no tenía ni idea de cual era el trabajo que allí se realizaba ni conocía a nadie del grupo a pesar de la cantidad de años que llevaba en la casa pero para mi sorpresa y tranquilidad, esas personas me acogieron con cariño, me ayudaron desde el primer momento y descubrí lo que realmente es sentirse arropada por un compañerismo que no creía volver a encontrar.
Ahora me han dado el alta, ese alta que tanto deseaba y que he podido conseguir gracias sobre todo al apoyo, la ayuda y el cariño y la paciencia de mis hijos, a los especiales amigos que siempre estuvieron en los malos momentos, a los compañeros tanto viejos como nuevos que han estado ahí y que siguen estando y a mi nieto/a porque desde que sé que está en camino siento que tengo la obligación de verle crecer, disfrutar, vivir y sentirle feliz.

Julia.

viernes, 22 de mayo de 2015

Emocionada.



Aunque hace…, buf…, bastantes años, recuerdo esos maravillosos momentos de la primera ecografía que me hicieron cuando estaba embarazada de mi primer hijo.
La tecnología de aquella época no tiene ni comparación con la actual pero, aún así, cuando por primera vez le vi moverse y escuché los latidos de su pequeño corazoncito me emocioné hasta llorar de alegría.
Sabes que estás embarazada, sabes que pronto habrá un pequeñín o pequeñina en la familia pero ese saber se vuelve tangible cuando le ves moverse, escuchas ese acelerado corazón y sientes que en cada uno de esos latidos te dice:

Estoy aquí, dentro de ti, siénteme, cuídame, protégeme, mímame…

Desde el momento en que sabes que estás embarazada le quieres, le deseas pero en ese instante, cuando le ves moverse, cuando notas su vida a través de los latidos de su corazón, es cuando realmente sientes que lo darías todo por él, que le quieres más que a tu propia vida, que su vida, su bienestar, su futuro estarán ligados a ti para siempre.
Hoy, esta mañana he recibido en el trabajo las fotos de la ecografía de mi nieto/a.
No he podido verle moverse ni he escuchado los latidos de su corazón pero el verle ahí, el saber que todo estaba bien, que se movía con fuerza, que su corazón latía como debía latir, que sus medidas eran las correctas para su tiempo pues…, me he emocionado de nuevo y, aunque alguna lagrimita pugnaba por asomar, ha sido la “tonta sonrisa de abuela” la que ha hecho que mis compañeras de trabajo se dieran cuenta de que la felicidad que me embargaba se debía a mi “nieto-bebé” y a pesar de las típicas bromas todas se han alegrado y emocionado conmigo cuando les he enseñado las fotos.
Sé que seré feliz y disfrutaré de ti mi niño/a desde ahora hasta que mi tiempo lo permita.

Julia.

sábado, 2 de mayo de 2015

Voy a ser abuela.


Hace tiempo que lo sé pero me pidieron que no dijera nada.
Hoy me han dado luz verde y…
¡¡¡Voy a ser abuela!!!.
Cuando me lo dijeron empecé a reír y luego a llorar y reír a la vez de alegría. Lo esperaba tanto, lo deseaba tanto que, cuando lo supe fue como si un millón de fuegos artificiales estallaran a mi alrededor, fue muy bonito pero lo más hermoso fue como nos lo dijeron.
Nos dijeron que tenían un regalo para nosotros y nos dieron una cajita con un pequeño zapatito dentro.
Al primer momento me quedé en blanco pero enseguida me di cuenta y de un salto me abracé a mi nuera gritando… ¡¡¡Estás embarazada!!!.
Fue especial, maravilloso, fue increíble, tanto tiempo esperándolo, deseándolo que ahora me siento desbordada. Tengo tantas cosas que hacer, tanto que preparar, tanto…, que soñar…
Soy feliz, soy tan feliz que creo que en cualquier momento voy a explotar de felicidad.
El futuro me depara muchos cambios pero éste, éste es el más importante de todos ellos.

Julia.