martes, 26 de mayo de 2015

Imposible.



Esta mañana cuando ha sonado el despertador tenía la sensación de que acababa de acostarme, que no había dormido nada y, por supuesto, que no había descansado
Era imposible, no podía ni quería abrir los ojos y el repetitivo sonido del puñetero despertador era como un martirio chino.
Lo apagué definitivamente y me arrebujé entre las sábanas con la intención de no levantarme hasta las mil y monas.
Mi mente y mi cuerpo habían decidido no moverse, habían decidido que me quedara quieta y calentita en la cama y la verdad es que eso era lo único que me apetecía hacer.
Pero una pequeña vocecita dentro de mi cabeza empezó a darme la lata y a martillearme con una insistente cantinela:

No empieces como siempre Julia, te tienes que levantar, así no vas a conseguir nada, al contrario, venga, levántate y ponte en marcha, venga, ¡qué es para hoy!...

Tan insistente, pesada y machacona era la cantinela que no me quedó mas remedio que hacerle caso porque, en el fondo, tenía que reconocer que estaba en lo cierto y que me tenía que levantar.
Así que haciendo de tripas corazón me puse en pie y…, delante de nuevo.
Seguramente mañana tenga la misma lucha pero espero volver a ganar esa batalla para poder vencer en esta guerra.

Julia.

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