viernes, 27 de noviembre de 2015

Te estamos esperando con amor.



Hola Alicia, cariño, nos han dicho que estás a punto de venir a este mundo, que desde hoy a dos o tres días estarás con nosotros.
Me gustaría poder expresar todo lo que siento en estos momentos, todo el amor, el cariño, la necesidad de tenerte entre mis brazos, el deseo de ver tu carita, de que mi voz te suene, de que, cuando te hable, me reconozcas y seas capaz de agarrarte a mi dedo…
No sé cómo explicar todos mis sentimientos, todo el amor y a la vez la angustia y la esperanza que supone esta espera.
No sé si seré capaz de expresar todo lo que en estos momentos mi corazón siente, porque son tantos sentimientos a la vez que se atropellarían unos con otros para salir.
Pero sí hay algo de lo que estoy segura y es que espero que cuando tú decidas que deseas llegar a este mundo sepas que serás no solo bienvenida, serás deseada, querida, amada, serás nuestra niña, serás… nuestra Alicia.
Sé buena chica, pórtate bien con tu mamá a la hora de venir a este mundo.
Te esperamos.
Te queremos.
Te amamos.
Porque eres tú, Alicia… nuestra niña, nuestra Alicia.

Julia.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Aún no ha llegado.



Ayer fuimos a ver a mis hijos y a mi nieta.
Bueno, mi nieta aún no ha nacido pero cuando digo que fuimos a verla me refiero a que la sentimos moverse. Vimos como en el vientre de su madre se formaban unos pequeños bultitos mientras Alicia se movía cuando empecé a besarla mientras la llamaba cariño y la acariciaba.
Las personas que hemos sido padres, en especial las madres, sabemos el inmenso amor que nos produce cuando nuestros hijos se mueven dentro de nosotros, cuando responden a nuestras caricias, cuando les hablamos y se quedan quietos como si nos escuchasen, es tan intenso que muchas veces lloramos de emoción y felicidad.
Pero, cuando sentimos una nieta a través de la piel de una hija, porque hija es aunque sea mi nuera, cuando la vemos moverse, cuando podemos besarla, es un sentimiento diferente, no es menos intenso el amor que sentimos diría que es, lógicamente, una sensación distinta pero es una sensación intensa, intensa y emotiva, emotiva y maravillosa, maravillosa y…, en resumen, es…, mi nieta.

Julia.

domingo, 22 de noviembre de 2015

...



A lo que me ha resultado muy fácil acostumbrarme es a no estar pendiente del puñetero despertador. De que suene por primera vez a las 6:00h cuando la noche anterior te has quedado leyendo un libro que resultaba ser tan interesante que, a pesar de que sabías que tenías que madrugar al día siguiente te decías: “Vale, sólo una página más. Un capítulo más. Un…” y acababas durmiéndote a la 1:00h o incluso algo más tarde.
Eso sí es algo que agradezco porque ya no tengo que pensar cuando me quedo leyendo en que, al día siguiente, se me caerán lo ojos cuando suene el despertador.

Julia.

sábado, 21 de noviembre de 2015

...



Porque existen muchas cosas que ahora son diferentes.
Un ejemplo: Me despierto y muchas veces no sé qué día es. Los fines de semana por supuesto que lo sé porque mis hijos no trabajan pero el resto de los días tengo que pensármelo y, algunas veces, o bien mirar el calendario o el móvil…
Y es que todo me resulta novedoso pero, como suelen decirme: "Te acostumbrarás enseguida porque, a la buena vida, uno se acostumbra pronto"…
Y..., eso espero.

Julia.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Cuando tú decides cambiar tu vida.



No hace ni tan siquiera un mes que mi vida ha dado un cambio radical.
Yo lo pedí porque así lo quería pero, cuando llegó el momento, cuando por fin llegó el día me sentía asustada.
Todo el mundo se portó genial, fotos, regalos, abrazos, besos, despedidas y después, vacío, un tremendo y enorme vacío.
Al día siguiente era como un día de permiso pero no era así, ese permiso sería para siempre…
Y han pasado los días.
Uno tras otro y me siento bien…, bueno, casi bien…, me sigo sintiendo rara, incomprensiblemente rara.
No sé, quizá sea algo inexplicable pero así es…
Rara…
….

Julia.